Incremento de motocicleta mundial

Parecen obvias, pero las razones de la gente para bajarse de los buses, de los carros y de los taxis y comprarse una moto exigen respuestas de los gobiernos de las ciudades para atajar la accidentalidad y mejorar la seguridad vial y la calidad del aire.

Los trancones, a los que nadie, sino las motos, bicicletas y peatones, escapan; las velocidades, que permiten el zigzagueo, y los motores, así como los bajos costos, son como imanes que cada día atraen más gente.

Tanto que Jonas Xaver Hagen, Carlos Felipe Pardo y Johanna Burbano Valente, tres investigadores especializados en transporte y estilo de vida, se dieron a la tarea de describir las verdaderas motivaciones de este incremento en el número de estos vehículos en seis ciudades de América Latina, para encontrar puntos de convergencia que orienten a los gobernantes sobre el fenómeno.

São Paulo, Recife (Brasil), Bogotá, Barranquilla (Colombia), Caracas (Venezuela) y Buenos Aires (Argentina) fueron analizadas. La investigación, llamada ‘Motivaciones para el uso de la motocicleta en viajes urbanos en Latinoamérica: un estudio cualitativo’, se publicó en la revista científica Transport Policy. (Vea el gráfico: Las naciones latinoamericanas que más usan motocicletas).

Uno de los principales hallazgos es que, a diferencia de los países desarrollados, donde la moto es sinónimo de ocio, en América Latina lo es de trabajo y de ingreso económico.

De ahí el incremento del parque automotor. Llama la atención que en Brasil, entre 1992 y el 2009, se duplicó el número de carros, pero el de motos aumentó 12 veces. Solo en São Paulo la cifra pasó de 50.000 en 1990 a 500.000 en el 2007. Y en Colombia el incremento en el número de vehículos fue del 38 por ciento en un solo año, entre el 2010 y el 2011.

Los motivos

El estudio incluyó entrevistas con varios tipos de usuarios de moto y grupos focales. Los participantes en el estudio señalaron que el tiempo que se ahorraban gracias a la moto lo usaban para descansar o en actividades de ocio. Es decir: mejora la calidad de vida al zigzaguear.

De hecho, estos vehículos, por ser más pequeños, están empezando a reemplazar la motivación aspiracional (estatus económico y social) del carro particular, por los trancones.

Una de las conclusiones de los tres investigadores es que los motociclistas tienen una mala percepción de la calidad y eficiencia del transporte público: les parece que está saturado de pasajeros y que las frecuencias con que pasan los buses no son confiables.

Los carros, por su parte, no son una opción para muchos, en vista de su costo de compra, mantenimiento e impuestos. Además, no se les cobra el estacionamiento en varias de las ciudades. Solo en Buenos Aires los encuestados señalaron que se está encareciendo su mantenimiento.

No obstante, quienes tenían carro y moto dijeron preferir la moto antes que el automóvil, pues este es para la familia, para fines de semana y días libres, mientras que la moto es para circular solo.

Otro grupo de razones de los usuarios son las económicas. La tenencia de una moto reemplaza el diploma universitario en lo que a oportunidades laborales se refiere. Un empleo como mensajero, domiciliario o conductor de mototaxi, es el sustento principal de muchos.

Y hay motivaciones intangibles, como la sensación de libertad que les da ir a altas velocidades y la identidad de grupo: los motociclistas suelen crear asociaciones, grupos de viaje y colectivos en las seis ciudades analizadas.

Conocen los problemas

Por supuesto, no solo los conductores de carros, los peatones y los ciclistas perciben los problemas que generan las motos. Los propios conductores de este modo de transporte ponen el dedo en la llaga para reconocer errores, pero también para reclamar acción de sus gobiernos locales.

Los accidentes de tránsito encabezan la lista. En São Paulo, mientras las motos eran apenas el 12,9 por ciento del parque automotor en el 2011, sus conductores representaron el 37,5 por ciento de las muertes en accidentes de tránsito.

Y atribuyen esto al mal estado de la malla vial, la falta de infraestructura especializada (carriles exclusivos y estacionamientos), la falta de cultura ciudadana de motociclistas y de otros actores viales que interactúan con ellos.
Parte de esa falta de cultura se evidencia en que solo entre quienes han padecido accidentes es bien valorado el uso de elementos protectores como el casco y las espinilleras. También, en que ellos mismos reconocen que la entrega de licencias y vehículos se hace casi sin ningún requisito.

Una razón para bajarse de la moto es la contaminación que irrita sus ojos y piel, así como otros problemas de salud como afecciones en la espalda.

Por último está la estigmatización: mientras en Caracas los tildan de delincuentes por los casos de atraco protagonizados por conductores de motocicleta, en las demás ciudades hay mucha conflictividad con vehículos de gran tamaño, como buses y camiones.

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