Importancia de las Luces del auto

Si tuviésemos que hacer una encuesta, de seguro existiría un consenso generalizado sobre quiénes son los malos conductores. Apuntaríamos sin dudar a los que “se les olvida” señalizar cuando doblan, o los que conducen en sentido contrario con luces altas hasta el punto de dejarnos viendo estrellas. ¡A quién no le ha pasado!


Por ello, existen tres grandes razones para que las luces del auto sean una permanente preocupación para todos los que aspiren a ser buenos conductores:

Normativa: la Ley de Tránsito 18.290 regula estrictamente el tipo y uso de luces del auto, generando un mínimo de obligaciones a cumplir.
Económica: no cumplir con la Ley puede implicar multas, así como también puede transformarse en un motivo de rechazo de la revisión técnica anual.
Social: el uso correcto de focos demuestra conciencia sobre el respeto hacia la vida propia y ajena, ya que un mal dominio de los focos puede desencadenar accidentes.
Por ello, el conocimiento sobre las luces del auto es nuestra mejor herramienta para prevenir malos ratos y demostrar una buena cultura vial. En ComparaOnline prendemos la ampolleta, iluminamos este camino, te ofrecemos opciones de seguridad, y te animamos a ser un conductor genial.

¡Toma nota y súmate al club de los conductores admirados!

Luces del auto ¡obligatorias!
El sistema de alumbrado es considerado parte de la “seguridad activa” del vehículo junto a frenos, neumáticos, espejos, entre otros.

Lo anterior quiere decir que las múltiples ampolletas y focos de auto ayudan a prevenir accidentes viales, ya que cumplen un rol fundamental a la hora de ver y querer ser visto por otros automovilistas, especialmente cuando llega la noche o cuando las condiciones climáticas lo requieren, como ocurre en el caso de lluvia, nieve, humo o neblina.

De esta forma, y limitándonos solo a los vehículos motorizados de cuatro o más ruedas, es obligación que existan los siguientes focos luminosos:

Luces bajas.
Luces altas.
Luces de estacionamiento.
Luces intermitentes.
Luces destellantes de viraje.
Luces de retroceso.
Luces de freno.
Luz que ilumine la placa patente del vehículo.
Todas las luminarias mencionadas son focos de auto exteriores, y están distribuidos adelante y atrás del vehículo.

Revisemos una por una para conocer las características, usos y ubicación que le corresponde.

Luces altas y bajas

Como si fuese una coreografía o una sensual danza, debemos aprender a dominar el juego y la relación de las luminarias altas y bajas, lo que nos permitirá tener un adecuado alcance visual mientras conducimos en diversos tipos de pistas. Repasemos sus similitudes y diferencias:

Luces bajas: también conocidas como de ciudad, se emanan desde dos focos ubicados en la parte delantera del vehículo. Su luz debe ser blanca o amarilla (¡nunca azul o de otro color!), y con un alcance de al menos 50 metros para que se visibilicen los obstáculos del camino.
Estas ampolletas de auto deben estar correctamente calibradas. Su uso es obligatorio en la noche, ya que según la Ley, deben estar prendidas “desde media hora después de la puesta de sol, hasta media hora antes de su salida“. A esto se suma el uso en ambientes de baja luminosidad, lo que incluye túneles y contextos de lluvia, humo, nieve o niebla.

No obstante, y si bien no es obligación, la experiencia nacional e internacional recomienda circular siempre con luces bajas encendidas, incluso si es que hay un radiante sol de verano, aunque parezca exagerado.

Luces altas o largas, destinadas a carreteras o caminos rurales. Corresponde a los mismos focos de las luminarias bajas en la parte delantera pero con ampolletas de auto que poseen mucha mayor intensidad, alcanzando una distancia no menor a los 150 metros.También deben ser de color blancas o amarillas, ¡por Ley!
Estas se usan en ausencia de alumbrado público, en carreteras o en condiciones muy especiales que justifiquen su uso para el conductor. Pero ojo: ¡deben ser usadas con mucho criterio!

Eso porque el uso de las luces altas puede encandilar a las personas que conducen en sentido contrario, o incluso a quienes están inmediatamente delante de nuestro auto y que reciben molestos destellos en sus espejos retrovisores. La potencia de estos focos largos es peligrosa: ¡hay que guardarle respeto!

Por ello, para no cegar al otro conductor, se recomienda hacer el famoso cambio de luces del auto. ¿En qué consiste? En disminuir la intensidad de alta a baja, mucho antes del momento del encuentro, y volver a las altas una vez que estemos seguros de no afectar la vista de ninguna otra persona.

Con esta sencilla acción se mejoran las condiciones de visualización de los obstáculos del camino, se facilita el viaje de todos los automovilistas, y disminuyen los riesgos de accidentes.

Iluminación de advertencia
Junto con el alumbrado delantero que nos permite visualizar la ruta, hay otras luces del auto que permiten advertirles al resto de los conductores nuestra ubicación o el tipo de maniobra que vamos o queremos ejecutar.

Luces de estacionamiento, en ciertos casos “de posición”, o también denominadas en Chile como luces “colas de pescado”: son las del “primer contacto”, y que en gran parte de los casos preceden en un nivel a las luminarias bajas. Además, en algunos modelos permiten encender el tablero interno del vehículo.
Se debe contar con dos ampolletas adelante y dos atrás del automóvil. Estos faroles no son para alumbrar nuestro camino, ya que son de muy baja intensidad; ¡se usan para que otros nos puedan ver!

Por lo tanto, permiten mostrar que el auto está detenido, ya sea a causa de alguna falla mecánica o bien solo por espera, especialmente en contextos de oscuridad o baja visibilidad.

Luces intermitentes o de emergencia: se usan en casos de fallas o averías mecánicas, ya que son una advertencia de peligro o precaución. En ese sentido, se pueden prender en caso de “taco” dentro de un túnel, en circunstancias que se obstruye la circulación, o cuando se quiera advertir de un riesgo que hay más adelante.
El botón característico para encenderlas es un triángulo rojo. Al presionarlo, comienzan a parpadear los cuatro destellantes de viraje a la vez. Se deben usar solo temporalmente, ¡y nunca para justificar un estacionamiento en lugares peligrosos o ilegales!

Luces destellantes de viraje, de direccionamiento o señalización: Estas son las más elementales al momento de plantearse conducir un vehículo, ya que que permiten dialogar con otros automovilistas que nos acompañan en las calles, como también con ciclistas o peatones.
Son cuatro focos desplegados en cada esquina de la parte delantera (amarillas) y trasera del auto (amarillas o rojas). Son intermitentes y temporales en cuanto a que duran lo que el conductor decida o hasta que el automóvil haya realizado el viraje anunciado, sea a la derecha o a la izquierda.

Por lo anterior, es necesario resaltar que estos destellantes de direccionamiento le señalan a los conductores o transeúntes que van atrás, adelante y al lado sobre nuestras intenciones al volante.

O sea que, cuando nos “olvidamos” señalizar, podemos causar serios problemas.

Luces de retroceso: estas son las únicas luminarias blancas permitidas en la parte posterior del auto. Se encienden cuando el conductor activa la reversa en la caja de cambios.
Recuerda que todo retroceso debe hacerse con suma cautela, de forma lenta, y asegurándose que no hayan obstáculos detrás. ¡Las luces del auto ayudan, pero no hacen milagros!

Luces de freno: son importantísimas, sea de día o de noche, ya que advierten a quienes conducen detrás que nuestro auto está disminuyendo la velocidad. Son dos focos obligatorios, que se encuentran en la parte de atrás del auto, y que deben ser rojos.
Adicionalmente se debe contar con una tercera luz, la que generalmente se instala al interior del auto, alumbrando el frenado a través del vidrio trasero.

Su activación es automática desde el momento en que pisamos el pedal de freno, por muy suave que sea la presión del pie.

Luz que ilumine la placa patente del vehículo: esta luz permite el reconocimiento de la patente en la noche o en escenarios de baja luminosidad. Y por muy pequeña que pueda ser, es uno de los motivos más frecuentes de rechazo de la revisión técnica anual.
Ante eso, algunos expertos recomiendan que antes de llegar a la planta de revisión hay que asegurarse que estas ampolletas de auto funcionen, ¡todas las que estén instaladas! Porque si bien la Ley pide solo una luz, en muchas ocasiones hay dos o más, y son las que deben estar en buen estado y funcionando correctamente.

Focos neblineros
Si nos apegamos a la Ley, los focos de auto mencionados anteriormente son los obligatorios y con esos deberíamos estar bien.

Sin embargo, hay un alumbrado que no es obligación pero, de tenerlo en nuestro modelo de vehículo, se recomienda usarlo solo en situaciones especiales. Se trata de los neblineros, que son luces del auto de alta intensidad.

Los neblineros se encienden solo cuando la visibilidad está considerablemente reducida, ya sea por niebla o lluvia torrencial. Se ubican en la parte delantera y, en algunos casos, atrás. Estos focos de auto permiten abrir la densidad ambiental con un haz de luz dirigido a un solo punto en el camino.

Por ello, estos faroles hay que usarlos con especial cuidado, ya que su intensidad puede deslumbrar al resto de quienes conducen. Y ojo, que ¡es altamente peligroso usarlos en ciudades o alterarlos solo por “fines estéticos”!

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